POESÍA · 27 JUL 2026
La mujer que sigue
Hay veces en las que seguir adelante no hace ruido. Es apenas una chispa pequeña que se niega a apagarse.
Hoy me he despertado con ganas de escribirte algo distinto. No un día cualquiera ni una anécdota de la cocina. Algo que me sale del pecho cuando pienso en ella… o en mí.
Hay una mujer que se quedó hecha trizas. No de golpe, no con un ruido grande. Fue más bien un silencio que se instaló dentro y empezó a romperse todo desde el centro.
Los días se le hacían pesados, las noches larguísimas, y a veces ni siquiera sabía si seguía respirando o solo fingía.
Pero ella, aunque destrozada, seguía poniéndose de pie. A veces solo un poco. A veces con las rodillas temblando. A veces llorando mientras se ataba los zapatos.
Intentaba. Eso es lo que hacía: intentaba. Un café. Una ducha. Una sonrisa forzada que poco a poco se iba volviendo un poco más verdadera.
Y aunque todavía hay días en los que el suelo parece más frío y el pecho más estrecho, ella sigue.
Porque dentro de todo ese desastre hay algo que no se ha rendido. Una chispa pequeña, terca, que insiste en que la vida todavía merece la pena.
Y un día, sin que casi se dé cuenta, mirará atrás y verá que el camino ya no es el mismo. Que las heridas siguen ahí, pero ya no mandan. Que ha aprendido a convivir con ellas sin dejar de vivir.
Esa mujer va a salir. No porque alguien se lo diga, sino porque ella misma está eligiendo, cada mañana, dar un paso más.
Y yo, que la conozco bien, sé que lo va a conseguir.
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